Psicopatología forense: repercusiones forenses*

AURA ITZEL RUIZ GUARNEROS, **

Investigadora asistente del Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe), Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe), México

** * Investigadora asistente del Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe). Contacto: aurora.ruiz@inacipe.com.mx

48. 2019 ; (26)


La violencia es tan vieja como el mundo; cosmogonías, mitologías y leyendas nos la muestran vinculada a los orígenes. ¿Cómo puede ser entonces que se presente como un problema contemporáneo? En los años recientes, la violencia ha llegado a ser reconocida como un objeto de preocupación, tanto dentro de una esfera nacional como de la internacional, es por ello que la violencia es un problema prioritario en nuestros días, particularmente en las grandes ciudades de Latinoamérica. La violencia se ha convertido en un problema de salud pública, tal como lo ha señalado, hace casi dos décadas, la Organización Mundial de la Salud (OMS), en su 49 Asamblea Mundial de la Salud; 1y para ser mejor entendido, debe ser abordado por profesionistas de diversas formaciones.

Ahora bien, en 2002, la OMS publicó el primer Informe mundial sobre la violencia y la salud, que al día de hoy sigue siendo una de las publicaciones más vendidas de la OMS. Recientemente acometimos la tarea de evaluar cómo se han aplicado las recomendaciones de ese informe en el mundo, tarea que ha llevado a la elaboración del Informe sobre la situación mundial de la prevención de la violencia 2014. En este informe, para el que se reunieron y analizaron datos de 133 países (88% de la población mundial), 2 se describe la situación actual de la prevención de la violencia.

El problema de la violencia se ha analizado a través del tiempo desde distintos enfoques, caracterizados todos por la fragmentación, pues cada ciencia y disciplina ha impreso su punto de vista de acuerdo con propósitos particulares, sin que se hayan integrado los avances alcanzados en cada una. Son varias las vertientes a través de las cuales se ha hecho un intento por aproximarse al fenómeno: son las ciencias sociales, las penales y, recientemente, la salud pública.

En esta nueva obra se discuten las perspectivas teóricas y prácticas realizadas por expertos tras una serie de esfuerzos académicos interdisciplinarios, multidisciplinarios y transdisciplinarios para tratar de dar una explicación de los diferentes tipos de violencias; es decir, actualmente no podemos hablar de una sola, tiene diversas o incluso muchas facetas y manifestaciones, y en este sentido puede ser ejercida por una diversidad de actores, en diferentes lugares y en diferentes contextos, generando multiplicidad de víctimas. Es por ello que este libro resulta ser una fuente de consulta indispensable para todos aquellos interesados en las áreas del conocimiento de la psicología, el derecho, la criminología y las neurociencias. Pero es más importante aún para aquellos profesionales comprometidos con el ejercicio de estas áreas o afines.

Este primer volumen, Psicopatología de la violencia: repercusiones forenses, que nos ofrece Eric García López, es una buena muestra en donde se invita al lector para que se pueda familiarizar en sus diversos capítulos, en donde se nos explica lo más complejo que existe, es decir, el ser humano y su necesaria interacción en la explicación del delito y la violencia que genera.

Ya que se abordan aspectos fundamentales del estudio de la violencia, cabe destacar que se realiza con un enfoque desde la neurociencia y la neurobiología, claro, sin dejar de lado los parámetros sociales y culturales que crean una tierra de violencia y de silencio; no olvidemos que la violencia posee una fecundidad propia, se engendra en sí misma. Hay que analizarla siempre en serie, como una red.

Con frecuencia se piensa en la violencia como hechos imprevisibles, inmodificables y prácticamente inevitables; se asume que a lo más que se puede llegar es a registrar su magnitud, a tratar de restaurar los daños causados y, en el mejor de los casos, a sugerir algunas prácticas preventivas, básicamente en el ámbito de la conducta individual. Desde esa perspectiva, la violencia se ha considerado como algo cotidiano, un hecho rutinario con el cual se ha aprendido a vivir y que sólo impacta cuando se es la víctima o por su magnitud y gravedad. 3

A fin de cuentas, la idea parece sencilla: tenemos víctimas de violencia porque perdimos el respeto a los derechos humanos Y sobre todo nos olvidamos de la dignidad humana, a partir de ello se genera una premisa clara “no somos violentos por naturaleza, ya que de la misma forma en que se olvida esta base, es decir, el respeto a la dignidad humana, también puede aprenderse a recordarlo, tanto el comportamiento prosocial se vuelva cotidiano como ahora es la violencia”. 4

A medida que se hacen más complejas las ideas de violencia y de derechos humanos, la relación “a más violencia, más violaciones de derechos” ya no es unívoca ni unidireccional, pues la violencia también detona procesos políticos y sociales. Las medidas en favor de los derechos humanos son el núcleo de toda iniciativa encaminada a prevenir los conflictos y sostener la paz. Esas medidas constituyen inversiones que reportan beneficios tanto inmediatos como a largo plazo al fomentar la resiliencia, reparar los agravios, reducir las desigualdades y promover el desarrollo sostenible.

La complejidad de la violencia no debe ser pretexto alguno para permanecer pasivos frente al problema. Por lo tanto no debe ser admitida como una fatalidad más, con la que nos es necesario convivir, sino que debe entenderse como una realidad social actual, casi omnipresente, pero de cualquier forma transformable. Sin duda este libro es necesario, con las herramientas adecuadas para analizar y rechazar el sentido de la violencia de nuestro tiempo, presenta de forma clara y accesible valiéndose de esquemas, tablas, es por ello que el primer contacto que tendrá el lector es el panorama global y general sobre la violencia en donde se ofrece datos y gráficas del Our Word in Data, 5 un portal que creo Max Roser, profesor de la Universidad de Oxford, asimismo ejemplifican que las conductas violentas son alarmantemente y muy comunes en nuestra sociedad y en un esfuerzo para combatir esta tendencia de crecimiento desde diferentes perspectivas y aproximaciones del problema.

El hecho de que la violencia se incremente y se extienda tiene consecuencias sobre toda la población. Ahora bien, no tenemos que ser fatalistas con respecto a la violencia, ya que es previsible y prevenible, por mencionar un ejemplo México no tiene las tasas más elevadas de América Latina, pero aun así la distancia en el número de homicidios entre Chile y México es amplia, como puede verse en la figura 1.


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Figura 1.

Homicidios anuales (entre 1950 y 2010) por cada 100.00 habitantes entre tres países de Europa y dos de América Latina

O bien existe el denominado índice global de paz en el cual Islandia registra los indicadores más positivos en cambio México se encuentra en los más negativos, este documento evalúa a 163 países, como se muestra en la figura 2. El Institute for Economics Et Peace, la Universidad de Sydney y The Economist elaboraron el Global Peace Index (GPI), que trata de identificar los factores que permiten desarrollar “sociedades más pacíficas”. En 2008, los primero cuatro países del índice global de paz fueron: Islandia, Nueva Zelanda, Suiza y Finlandia. En 2012, México alcanzo el lugar 141, en cambio las primeras cinco naciones fueron Islandia, Nueva Zelanda, Dinamarca, Japón y Finlandia y el último lugar fue Somalia ocupando el lugar 162.


[Figure ID: gf2]

Figura 2.

Índice global de paz. Fuente: Institute for Economics Et Peace.

Dada la complejidad del tema, es necesario abordarlo a través de temas complejos y extensos tales como aspectos fundamentales en el estudio de la violencia y las teorías explicativas de la violencia, es por ello que aquí no se leerán relatos de extrema violencia, sino que se encontrarán propuestas para algunas preguntas que realiza el autor ¿Dónde comienza la violencia? y ¿Dónde están sus límites?

Por primera vez en la historia, la violencia, esa conducta “típicamente humana” no consigue ya justificarse. No parece que pueda ya ser contenida su propia lógica. Cuando las posibilidades últimas de le violencia equiválete a la destrucción de la humanidad, resulta insuficiente reclamar limitaciones y controles. Se nos invita proponer otra visión del problema tal y como lo abordan en esta obra con temas como: a) violencia de género, b) violencia familiar, c) violencia sexual, d) trata de personas, e) violencia contra los animales, d) evaluación del riesgo de violencia, e) neurobiología de la agresión y la violencia, f) violencia desde una perspectiva de la antropología y g) psicopatología de la accidentabilidad vial, los aspectos anteriormente referidos dan una idea mínima de la magnitud general del problema de la violencia, de la gravedad que alcanza y de la necesidad de emprender acciones que traten de revertirla mirar los aspectos legales y las repercusiones que se pueden presentar, así cuando pensamos en violencia, por lo general la asociamos con la rudeza, la brutalidad y el delito, de los que nos informan los medios. Sin embargo, muchas veces pasamos por alto otros tipos de violencia, más cercanos y cotidianos. Y aunque aquellos extremos sean un motivo real de preocupación, que incluso puede estar afectando nuestra vida y actividades diarias, incluso estas otras formas de violencia son igualmente perjudiciales, al grado de situarse como uno de los posibles factores que desencadenan la mayor violencia y así analizar las consecuencias que pueden generar.

En este sentido es destacable mencionar el gran aporte de insumos para la reflexión teórica, al tiempo que aportando datos empíricos relevantes y esclarecedores brinda pautas para delinear acciones en la faz preventiva, invocando además la imprescindible necesidad de colaboraciones como esta ya que reunió a investigadores y académicos coinciden en que la violencia es un fenómeno multicausal, un solo factor o causa no es suficiente para explicar la complejidad ni las razones que impulsan o favorecen la ocurrencia de eventos violentos. En nuestros días, puede ser que la violencia generada por estos comportamientos y los deseos desmesurados haya calado tanto en nuestras vidas privadas y colectivas, es decir, se haya vuelto tan cotidiana, que se debe hacer un gran esfuerzo para “comprenderla” en todas sus dimensiones y, a partir de ahí, intentar reducirla al máximo.

La comprensión de la violencia ha sido, hasta cierto punto, paralelo a la ampliación del concepto de “paz” en el que no bastaba con la negación de la violencia directa sino que se asumía la relación entre paz y justicia. Ello es necesario permitir una investigación para la paz 6 y avanzar considerablemente en el estudio unitario de muchas manifestaciones y expresiones de la violencia, cuyas explicaciones estaban agotadas o dispersas en los distintos ámbitos.

Entendemos la investigación para la paz o los estudios de la paz- como un poder saber para producir cambios sociales a favor de la convivencia pacífica de los seres humanos. Sobre todo, el poder crea conocimiento y el conocimiento crea poder, como Foucault 7 señaló: “[...] el poder y el conocimiento se implican directamente el uno al otro; no hay relación de poder sin la correspondiente constitución de un campo de conocimiento, ni un conocimiento que no presupone y constituye el mismo tiempo relaciones de poder”. Derivado de esta obra, te invito a ti lector a que trates de indagar más en el tema y de ser posible que te hagas la siguiente pregunta ¿Qué rol vamos a asumir en la propagación histórica de la violencia?


Notas
1 .

fn1 Organización Mundial de la Salud, Resolución WHA 49.25. Disponible en: https://www.who.int/violence_injury_prevention/resources/publications/en/WHA4925_spa.pdf.

2 .

fn2 Organización Panamericana de la Salud para la Organización Mundial de la Salud, Informe mundial sobre la violencia y la salud: resumen, Washington, 2002. pp. 5-10. Disponible en: https://www.who.int/violence_injury_prevention/violence/world_report/es/summary_es.pdf.

3 .

fn3 Híjar, Martha; López, María Victoria, Blanco, Julia, La violencia y sus repercusiones en la salud; reflexiones teóricas y magnitud del problema en México Salud Pública de México, en Salud Publica en México, vol. 39, núm. 6, noviembre-diciembre, 1997, p. 1.

4 .

fn4 García, López, E. Psicopatología de la violencia. Repercusiones forenses, México, Manual Moderno, 2019, p. 21.

5 .

fn5 Para los lectores interesados pueden visitar la página Our Word in Data para profundizar en el tema: https://ourworldindata.org/.

6 .

fn6 Hirigoyen, France, M. El acoso moral: el maltrato psicológico en la vida cotidiana, Barcelona, Paidós, 1999. p. 5.

7 .

fn7 Foucault, M. Vigilar y castigar, Madrid, Siglo XXI. 1979. p. 7.

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